Hace algún tiempo una de las grandes redes de AAVV de este país hizo un "mistery shopper" y se convenció de que uno de los problemas a los que se enfrentaban era el que sus empleados no asesoraban a los clientes, sino que se limitaban a "despachar billetes".
Una vez analizados los procesos en las agencias, hasta a nosotros mismos nos sorprendió que funcionaran. REcibían información por mil fuentes distintas y de manera continuada a lo largo de todo el día. ¿Resultado? En cada sucursal "despachaban" un mismo producto a precios distintos, porque el empleado no había tenido tiempo de acercarse al fax a recojer la última "super-oferta" del destino/producto.
¿Cómo pretendemos que sean "asesores" de viajes y den valor a nuestros clientes cuando los procesos y la gestión de la información es tan caótica?
Mañana hablaremos de la especialización y de las "boutiques" de viajes. ¿Es parte del futuro ante el evidente desarrollo de las contrataciones a través de Agencias "on line"?