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Jul

Tendencias a no perder de vista

Escrito el 4 julio 2006 por Antonio López de Avila en Uncategorized

En el “Balance del turismo en España en 2005“, realizado por el Instituto de Estudios Turísticos, en el que se destaca que el 2005 fue un buen año para el turismo en España y de que mantenemos la posición como segundo país a nivel mundial tanto en llegadas de turistas extranjeros como en ingresos por turismo, se recogen interesantes datos a los que debemos prestar atención.

Por ejemplo, aumenta notablemente -un 9% con respecto al 2004-, el porcentaje de turistas que utilizaron Internet en relación con el turismo, especialmente en el proceso de la organización del viaje. Esto es, casi un 40% de los turistas extranjeros utilizaron Internet para consultar, reservar y/o pagar su viaje. En realidad, no es sorprendente el aumento de utilización de Internet en turismo si consideramos que esto está ocurriendo en todas las actividades, indistintamente del sector, donde lo que se está procesando y transmitiendo son datos e información. Además de comodidad para el cliente, la utilización de Internet significa eficiencia para las empresas.


Por otro lado, de acuerdo con el mismo estudio, sigue aumentando el número de turistas que llegaron al país sin haber contratado paquete turístico. En el 2005 la proporción de turistas sin contrato y turistas con contrato se situó en 62%-38%. Teniendo en cuenta el crecimiento interanual, el aumento de turistas sin paquete fue de 17% mientras que el número de turistas con paquetes turísticos contratados cayó casi un 8%.

Aunque las dos tendencias anteriores son interesantes por sí solas, cabría profundizar en la relación entre ellas. ¿Está la información tan clara y visible en Internet como para permitir al turista organizar por sí mismo el paquete? ¿Están lo suficientemente coordinadas e integradas las actividades de las organizaciones que darán los servicios contratados por separados a través de Internet? Sería interesante conocer si hay diferencia significativa entre el nivel de satisfacción de los turistas que utilizaron Internet y el de los que no lo hicieron. En caso afirmativo, ¿en dónde está la causa de diferencia?, ¿cómo incide Internet en esa diferencia? Más todavía, ¿cómo influye la utilización de Internet en las expectativas del turista que se organiza él mismo el viaje?

Continuará.

Comentarios

Javier López Silvosa 6 julio 2006 - 13:20

La relación entre ambas tendencias está directamente relacionada con la evolución del transporte de bajo coste. En mayo de 2006 el flujo turístico que utilizó dicho medio fue un14% superior al alcanzado en mayo de 2005. Si bien existen otros factores que atenúan dicha tendencia, por ejemplo, la vivienda en propiedad que supone ya, según el estudio del IET, un 8,3% del total de turistas no residentes, es decir, hablamos de aprox. 4,6 millones de turistas. A esto habría que añadirle el incremento año tras año del uso de la vivienda de familiares y amigos (otro 13,3% de la tarta), probablemente de aquellos que compran vivienda propia. He ahí uno de los problemas y quejas del sector hotelero español, la oferta “alegal” con la que estoy de acuerdo personalmente siempre y cuando se regule lo que a pago de impuestos por alquiler se refiere, pues en muchos casos, el pago se queda en el país de origen.
El incremento en el uso de Internet para reservas de cualquier servicio turístico debe ser visto, a mi juicio, como una nueva opción que se le presenta al consumidor. Frente al modelo tradicional, empaquetado y cerrado, sin ninguna complicación para el comprador en lo que a búsqueda de información se refiere pues tiene delante de él a su asesor de viajes en “carne y hueso”, con ofertas tipo all inclusive (cada vez más) que evitan al turista contacto alguno con el destino y rica oferta complementaria, aparece el modelo “libre” que aboga por el “sírvase usted mismo” siguiendo un orden secuencial lógico: compre usted primero el transporte de entre la vasta y extensa oferta del mercado aéreo de bajo coste con posibilidades de combinar más de un destino, posteriormente busque la mejor opción de alojamiento (apartamento, hotel – con encanto o sin él -, y, por que no, vivienda propia o la de algunos amigos) y después, y una vez en el destino, siéntase libre de hacer lo que le plazca y a la hora que le venga en gana, sin estar sujeto a horarios de excursiones organizadas o tener el complejo de pertenecer a un “rebaño” dirigido y orquestado en busca de los lugares “típicos” a los que va todo el mundo.
La información en la red es clara y visible hasta tal punto, que en la mayoría de las ocasiones la realidad es otra, pero tampoco varía mucho de lo que pueda aparecer en los catálogos de los tour operadores. Es por ello, que personalmente me fiaría más de una recomendación u opinión de un amigo u conocido, a sabiendas claro está que su percepción y experiencia puede ser diferente a la mía. Entre ambas formas logró identificar una diferencia (y probablemente haya más): mientras que a través de Internet (compra de servicios sueltos) no hay forma alguna de quejarse (yo lo he elegido y yo me lo he comido) y en muchas ocasiones ni de realizar ninguna modificación, el modelo tradicional (como intermediario) nos pone enfrente al agente de viajes que, al fin y al cabo, es el que me ha “convencido” de ir allí y no allá, para poder quejarme a mi vuelta si lo que me ha vendido no ha cubierto mis expectativas (si a priori pero no a posteriori) ni mi satisfacción.

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